El panteón egipcio: la Enéada

“En la metáfora del “nacimiento” utilizada para explicar la teoría de la creación de Heliópolis, la evolución de Atum hasta dar como resultado los elementos y fuerzas esenciales del mundo se describe, en términos generacionales, como un grupo de nueve dioses llamado la “Enéada”, con Atum a la cabeza. La primera generación estaba formada por Shu (con el significado de “vacío”), la atmósfera, y Tfenis, su equivalente femenino. Esta pareja de dioses dio a luz a Gueb, la tierra, y a Nut, el cielo, que se hallaba juntos, extendidos en un abrazo, hasta que Shu los separó. Gueb y Nut, a su vez, dieron a luz otras dos parejas de dioses: Osiris e Isis y Set y Neftis, los cuatro dioses que encarnaban las fuerzas de la vida, el nacimiento y la sexualidad.

Aunque la Enéada estaba formada idealmente (y lo más probable es que en un principio fuera así) por estos nueve dioses, en ocasiones los egipcios realizaban interpretaciones más libres. Algunos textos hablan de una “Enéada” de cinco dioses o incluso de veinte o más, o bien de varias Enéadas. A menudo, la Enéada tradicional incluye un décimo dios, que suele ser Horus (el hijo de Osiris e Isis) o Re (el Sol). Tales aberraciones numéricas muestran que a menudo los egipcios consideraban la Enéada como un término colectivo que englobaba a los principales dioses cósmicos más que como un grupo específico de nueve divinidades. La palabra “Enéada” en ocasiones aparece escrita con el jeroglífico que representa a “dios” repetida en tres grupos de tres, y puesto que el grupo de tres era una forma habitual de escribir el plural de la palabra “dioses”, esto podía indicar que la Enéada se consideraba el “plural del plural”, es decir, que servía para englobar a todas las divinidades.”

“El antiguo Egipto”, David P. Silverman.

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