El nombre de los dioses

Los dioses olímpicos han sido siempre muy influyentes en la cultura europea y todo el mundo conoce sus nombres. Si tomamos sus nombres y sus correspondientes en latín podemos observar una curiosa evolución: exactamente de la misma manera que las lenguas romances y otras lenguas con fuertes influencias latinas (como el inglés) toman los nombres de los dioses latinos para denominar diferentes fenómenos, el griego moderno las ha tomado del griego antiguo para darles el mismo uso. 

Quiero empezar analizando los nombres de los planetas porque parece algo reglamentado por la ciencia y en lo que todo el mundo coincide. Pues bien, en griego en lugar de tomar los nombres latinos toman, evidentemente, los que ya tenían, los griegos. Ésta es la lista de los planetas:

• Mercurio – Ερμής (Hermes)
• Venus – Αφροδίτη (Afrodita)
• Tierra – Γη (Gea). Aunque la Tierra está relacionada con la diosa Gea, realmente toma su nombre genérico en español y no el de la diosa.
• Marte – Άρης (Ares)
• Júpiter – Δίας (Zeus). En griego antiguo su nombre era Ζεύς. Ya explicaré más adelante la evolución de su nombre.
• Saturno – Κρόνος (Crono)
• Urano – Ουρανός (Urano)
• Neptuno – Ποσειδώνας (Posidón)
• Plutón – Πλούτωνας (Plutón). Realmente Plutón se corresponde en la mitología griega con Hades, pero aquí simplemente han hecho una transcripción del nombre latino.

Fijémonos ahora en un tema más cotidiano: los cereales. En nuestra lengua, como en otras lenguas romances tenemos la palabra “cereal” que proviene del latín “cerealia”, es decir, los atributos de la diosa Ceres, diosa de la agricultura. Por supuesto, esta diosa tiene su correspondiente en la mitología griega, que es Demeter, en grieo Δήμητρα y de ella ha derivado la palabra que designa en griego moderno a los cereales: δημητριακά, literalmente “las cosas de Ceres”.

Para terminar con este tema vamos a hablar del dios Hefesto o Vulcano, para los latinos. Éste es el dios del fuego y su atributo la forja, esto hace que esté estrechamente relacionado con la artesanía y especialmente con la metalurgia. Uno de los lugares donde la mitología sitúa su fragua es el Etna (que entonces era considerado un monte). Y es por eso que se toma el nombre del dios para derivar la palabra “volcán” y por tanto las palabras que, a su vez, derivan de ella. En otras lenguas europeas tenemos: “volcan” (francés), “vulcano” (italiano), “Vulkan” (alemán) o “volcano” (inglés). Mientras que, en griego la palabra para el volcán es “ηφαίστειο” (pronunciado [iféstio]) que procede claramente del nombre griego del dios.

Hasta aquí nuestro comentario sobre etimologías relativas a los dioses. Ya retomaremos el tema en otra ocasión. Las próximas semanas, en la sección de filología, haremos algunos comentarios sobre fonética y morfología. ¡No os lo perdáis!