El peinado en el antiguo Egipto

El peinado en el antiguo Egipto

Este es el primer tema tratado en nuestro especial sobre estética en la Antigüedad:

Al contrario de lo que en un principio podríamos pensar acerca de los egipcios debido al trabajo que realizaban, éstos eran muy aseados en sus personas y se preocupaban por su aspecto. Se servían de diversos utensilios para su aseo personal y, aunque el uso de algunos de ellos como pinzas, tijeras, rascadores de pedicura y manicura, o el agua purificada con sal para enjuagarse la boca, sustancias desengrasantes para lavarse, cosméticos, perfumes etc, no era común entre clases sociales bajas, sin embargo sí lo eran las ablaciones normales con agua o las friegas con arena y arcilla para arrancar la suciedad.

No obstante, nos centraremos con un poco más de atención en los peinados, pues éste era un aspecto importante dentro de la estética egipcia, ya no sólo para las mujeres que, en el Imperio Nuevo, dictaban la moda, sino también para los hombres, quienes en Época Baja fueron los que marcaron la pauta.

Durante el Imperio Antiguo era común entre los hombres los pelados cortos y recogidos con sencillez. Más tarde, en el Imperio Nuevo, los cabellos fueron dispuestos de forma más compleja y elaborada. En general, el hombre prefería un peinado corto y redondo que seguía la forma de la cabeza, con las oreja a veces escondidas, a veces descubiertas.
La mujer llevaba el cabello largo dejándolo caer sobre el cuello y la espalda, imitando el peinado de las diosas.

Los niños son representados con los cabellos recogidos en una trenza que les caía sobre la sien derecha.

Los sacerdotes, al menos a partir del Imperio Nuevo, llevaban la cabeza cuidadosamente rapada.

Asimismo, tanto hombres como mujeres de las clases más elevadas usaban pelucas hechas de cabello natural, aun teniendo normalmente una bella y cuidada cabellera.

(Franco Cimmino. Vida cotidiana de los egipcios. Ed. Edaf 1991 Milán)