Cimón (c. 510-449 a. C.)

“Cimón: político ateniense (c. 510-449 a. C.), de la familia de los Filaidas, hijo de Milcíades y de la princesa tracia Hegesípile. Fue el personaje dominante en la vida política ateniense tras la caída de Temístocles, en cuyo ostracismo participó. Sucesor de Arístides al frente de la facción conservadora ateniense, Cimón encarna la figura típica de una época de transición, esto es, un noble con ciertos rasgos feudales heredados de su padre, pero al mismo tiempo completamente integrado en la polis.” (Diccionario de personajes históricos griegos y romanos; J. Martínez-Pinna, S. Montero Herrero, J. Gómez Pantoja)

Así se nos presenta a Cimón en esta obra, que utilizaremos de apoyo para nuestra sección de los domingos sobre las grandes personalidades de la Antigüedad. En esta ocasión hemos escogido a Cimón, figura clave para entender la política interior de Atenas durante la Pentecontecia.

Pues bien, tenemos a Cimón, filoespartano, enfrentado a la otra facción fundamental en este período de la historia ateniense: la facción de Temístocles. Mientras que Temístocles ve en Esparta el enemigo que cubrirá el hueco dejado por los persas, Cimón muestra una postura filoespartana. Tras el ostracismo de Temístocles, la constitución se mantiene sin ninguna alteración democrática y la facción conservadora de Cimón se impondrá hasta 464, momento en que éste debe empezar a realizar una serie de marchas anuales contra los mesenios, descuidando el poder que será de nuevo tomado por líderes democráticos herederos de Temístocles.

Fuera de los límites de Atenas, la actividad comandada por Cimón incluye la anexión de territorios como Eyón, Esciros, Naxos o Tasos, todas amparadas por la liga de Delos, fundada por la facción conservadora en el invierno de 478/77. Podemos ver aquí indicios de un afán expansionista por parte de Atenas.